Aquella mañana me había levantado temprano para ir a la universidad, después de haber estado haciendo el cafre la noche anterior hasta altas horas de la madrugada, así que tenía que hacer serios esfuerzos por no dormirme sobre los apuntes. Traté de prestar atención, lo juro, pero a la media hora de escuchar que si el software, que si programar en C que si etcétera, decidí que lo mejor que podía hacer para rendir a lo largo del día era mandar a hacer puñetas Administración y mantenimiento de sistemas y marcharme a la cafetería a tomar un café con leche.
Una vez allí, infinitamente más relajada y despierta, aunque no sabría decir si por el café o por haberme alejado de aquella máquina de crear sueño que era el profesor Evans, decidí echarle un vistazo al facebook desde el móvil. Tenía un par de mensajes, invitaciones a juegos del face y un par de mensajes personales. Por fin, uno me llamó la atención. Era Bop. Hacía tiempo que no hablaba con ella. Bueno, ni con ella ni con nadie, simplemente les había aceptado la solicitud de amistad en el facebook porque... bueno, les quería, habíamos pasado un millón de cosas juntos, pero la época en Mystical Land ya había pasado y sería mejor olvidarla.
...¿O no?
Precisamente esa idiota de Bopeep se había metido en el juego, ¡y nos invitaba a que lo hiciéramos! Después de lo que nos costó salir de allí... ¡y se vuelve a meter! Cabreada, le escribí varias veces un mensaje que no llegué a enviar, porque no sabía muy bien qué decirle. No pensaba meterme en esa mierda de juego otra vez. Ni hablar. Además, el CD lo había tirado mucho tiempo atrás, así que no podría ni aunque quisiera.
Sopesé incluso la posibilidad de que el genio maligno que había estado tras el juego, hubiese hackeado la cuenta de Bopeep y hubiese puesto aquel mensaje. En serio, ¿en qué narices estaba pensando?
No pude pensar en otra cosa en todo el día, y aquello me cabreó aún más. Estaba repitiendo el último curso de Ingeniería Informática en Cambridge, con todo el dinero que suponía a mi abuela y a mí misma, y no podía permitirme estar todo el día distraída pensando en otras cosas, en lugar de aprobar todo con nota.
Por la tarde llegué a mi habitación de la residencia de estudiantes y me tumbé en la cama, mirando el póster de Justin Bieber que la hortera de mi compañera de habitación había colocado sin mi permiso. Cogí un rotulador y le pinté un bigote, para luego volver a sentarme y contemplarlo. Todo aquel asunto del juego me escamaba. Lo odiaba, pasé terribles y traumáticos momentos dentro de él, y cuando salí... me cogí la cabeza con fuerza, revolviéndome el cabello. Me odiaba por todo, porque en el fondo llevaba tiempo esperando un momento como este.
Encendí el ordenador y entré en ebay, dispuesta a encontrar un CD de instalación de Mystical Land. Esperaba que nadie tuviera uno. No iba a entrar, pero podría librar a quien quisiera deshacerse de él, de la posibilidad de que también fuera tragado por el juego. Después de estar mucho mucho rato buscando, por fin encontré uno a un precio asequible y después de mirar varios minutos la pantalla, tamborileando los dedos sobre la mesa, me decidí a comprarlo.
Me llegaría en un par de días, ya que el vendedor también residía en el Reino Unido. Quizá mi misión fuera hacerme con todos los CDs de ese juego y destruirlos. Quizá podría instalarlo, a ver qué pasaba.
Fuera como fuese, el mal ya estaba hecho.
OUT// Hello everypony! =D Veo esto muy muerto para las ganas que teníamos todos de empezar. Es un proyecto en pañales todavía, pero poniendo un poquito de nuestra parte cada uno, creo que podría llegar a muy buen puerto. Por lo menos escribimos todos ya con un nivel decente (se esconde bajo la mesa al recordar el lenguaje shurmano del primer post de Mystical Land) //